Ir directamente al contenido

Tu carrito esta vacío

¿Tienes una cuenta? Inicia sesión para pagar más rápido.

Seguir comprando
La acidez del aceite de oliva: qué es, qué no es y por qué no significa lo que crees
Salud

La acidez del aceite de oliva: qué es, qué no es y por qué no significa lo que crees

6 min de lectura
Por
Javier Ortiz
Fundador de Poderío · Experto en AOVE

Hay pocas palabras en el mundo del aceite de oliva que generen más confusión que "acidez".

La mayoría de la gente cree tres cosas sobre la acidez del AOVE. Y las tres son falsas:

  1. Que se nota en el paladar.
  2. Que un aceite "más ácido" es un aceite más fuerte de sabor.
  3. Que la acidez que aparece en la etiqueta (o la que no aparece) tiene que ver con el sabor.

Este artículo te explica —con la normativa europea en la mano— qué es realmente la acidez del aceite de oliva, qué no es, y por qué es un indicador de calidad… pero no el que la mayoría cree.

Qué es realmente la acidez del aceite de oliva

La acidez de un aceite de oliva no es un sabor. Es una medición química.

Concretamente, mide la cantidad de ácidos grasos libres presentes en el aceite, expresados como porcentaje de ácido oleico por cada 100 gramos de producto. Cuanto más alto es ese porcentaje, más ácidos grasos libres hay.

Y los ácidos grasos libres aparecen por una razón muy concreta: cuando la aceituna sufre. Cuando el fruto llega dañado al molino, cuando se ha almacenado mal en el suelo, cuando pasa demasiado tiempo entre la recolección y la molturación, cuando el olivo tiene mosca, o cuando el aceite se ha oxidado por mala conservación.

En otras palabras: la acidez no mide lo que el aceite sabe. Mide cuánto ha sufrido la materia prima.

Un aceite con acidez muy baja (0,1%, 0,2%) es un aceite obtenido de aceituna sana, molida rápido y bien conservada. Un aceite con acidez alta es un aceite cuya materia prima ha estado castigada por el proceso o por el tiempo.

Lo que dice la normativa europea

Las categorías comerciales del aceite de oliva están reguladas al detalle en la Unión Europea. El texto vigente hoy es el Reglamento Delegado (UE) 2022/2104 de la Comisión, que completa el Reglamento (UE) 1308/2013 en lo relativo a las normas de comercialización del aceite de oliva.

Junto con el histórico Reglamento (CEE) 2568/91 —modificado en múltiples ocasiones, la última relevante mediante el Reglamento de Ejecución (UE) 2019/1604— establece los límites de acidez que separan una categoría de otra:

Categoría Acidez máxima
Aceite de oliva virgen extra (AOVE) ≤ 0,8%
Aceite de oliva virgen ≤ 2,0%
Aceite de oliva lampante > 2,0%
Aceite de oliva refinado ≤ 0,3%
Aceite de oliva (mezcla de refinado + virgen) ≤ 1,0%

Un dato importante: el aceite lampante —el que supera el 2% de acidez— no se puede vender directamente al consumidor. Por ley, tiene que pasar por un proceso de refinado antes de llegar al lineal.

Y otro matiz que sorprende a mucha gente: el aceite refinado tiene una acidez muy baja (≤0,3%). Más baja incluso que muchos AOVE. Sin embargo, es un aceite de baja calidad, porque durante el refinado se pierden aromas, sabor, color y —lo más importante— los polifenoles que dan al AOVE sus propiedades saludables.

Conclusión práctica: acidez baja no equivale automáticamente a alta calidad. Es una condición necesaria, pero no suficiente.

Por qué (casi) nunca ves la acidez en la etiqueta

Aunque el consumidor cree que la acidez es la información estrella del aceite, en realidad la ley europea desincentiva ponerla en la etiqueta.

Según el Reglamento (UE) 29/2012, modificado por el Reglamento Delegado (UE) 2018/1096, si un envasador decide mostrar la acidez en la etiqueta está obligado a mostrar también, en el mismo campo visual y con el mismo tamaño de letra:

  • El índice de peróxidos.
  • El contenido de ceras.
  • La absorbancia en el ultravioleta (K270 y K232).

Es decir, si pones "0,2% de acidez", tienes que poner al lado otros tres parámetros técnicos que la mayoría del consumidor no entiende.

Por eso muchas marcas prefieren no incluir la acidez: no por ocultar nada, sino porque la etiqueta se vuelve ilegible. Y por eso ver un aceite sin el dato de acidez en la etiqueta no significa que el aceite sea peor. Significa que la marca ha decidido no meterse en un lío regulatorio de letra pequeña.

Los tres mitos que hay que enterrar

Mito 1: "Este aceite pica más porque es más ácido" Falso. El picor no es acidez. Es la respuesta sensorial a los polifenoles —concretamente, a compuestos como el oleocantal— que están presentes en los AOVE frescos y de cosecha temprana. La acidez no se saborea.

Mito 2: "El aceite ácido raspa la garganta" Falso. Lo que raspa la garganta al probar un buen AOVE también son los polifenoles. Es el motivo por el que los grandes catadores hacen el "sorbo estruendoso" al probarlo: para que los volátiles lleguen al fondo de la garganta y detonen esa sensación.

Mito 3: "Cuanto más bajo el grado de acidez, mejor el aceite" Media verdad. Una acidez baja es imprescindible para que un aceite sea AOVE, pero no es lo que determina que sea excelente. Un AOVE con 0,3% de acidez y polifenoles bajos será peor que un AOVE con 0,5% de acidez y polifenoles altos. Lo que hace grande a un aceite es el conjunto: acidez baja + polifenoles altos + panel de cata sin defectos + aromas frutados.

Entonces, ¿en qué debes fijarte al elegir un AOVE?

Si la acidez, por sí sola, no es un buen indicador, ¿qué mirar?

  • Categoría comercial: que ponga explícitamente "aceite de oliva virgen extra". Si dice otra cosa (aceite de oliva, aceite de oliva refinado, aceite suave o aceite intenso), no es AOVE.
  • Cosecha reciente: cuanto más joven el aceite, más polifenoles y aromas vivos conserva. Los aceites de cosecha temprana (octubre-noviembre) son los que ofrecen más carácter. Por eso los aficionados esperan cada año al aceite verde sin filtrar 26/27.
  • Origen específico: zonas oleícolas con DOP como Priego de Córdoba, Baena o Sierra Mágina ofrecen garantías de calidad muy por encima de la media.
  • Envase oscuro o lata: el AOVE se degrada con la luz. Botellas transparentes son mala señal.
  • Uso previsto: para consumo en crudo (ensaladas, tostadas, gazpachos, salmorejos) busca un aceite frutado, verde, con polifenoles altos. Para cada mañana, elige el mejor aceite de oliva para desayunar, un AOVE con un toque de picor para asegurar las mejores tostadas.

En resumen

La acidez del aceite de oliva es:

  • Una medición química, no un sabor.
  • Un indicador de la salud de la aceituna y del cuidado del proceso.
  • Un requisito imprescindible (≤0,8% para el AOVE) según el Reglamento (UE) 2022/2104.
  • Pero no el mejor indicador de calidad por sí sola.

La próxima vez que alguien te diga "este aceite es fuerte porque es muy ácido", ya tienes la respuesta.

Poderío: un AOVE que va mucho más allá de la acidez

Poderío nace en la Subbética Cordobesa, una de las zonas olivareras más reconocidas del mundo. Nuestra primera edición, limitada a 1.800 botellas, es un aceite verde sin filtrar 26/27 de cosecha temprana: acidez muy por debajo del máximo legal para AOVE, polifenoles altos, aromas herbáceos vivos y ese picor de garganta que solo los aceites frescos y bien elaborados regalan.



¿Te ha gustado este artículo?

Compártelo con quien sabe apreciar un buen aceite.

Resuelve tus dudas

Preguntas frecuentes sobre la acidez del aceite

Olive Journal

Recibe lo mejor del olivar, cada semana

Recetas de temporada, guías de cata, cosechas limitadas y acceso anticipado al club.

  • Contenido exclusivo
  • Sin spam
  • Baja cuando quieras
Sigue leyendo

Artículos relacionados

Buscar